Sed más bien amables unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, así como también Dios os perdonó en Cristo. 
Efesios 4:32 

La amabilidad es el amor en acción. Si la paciencia es la manera en que el amor reacciona para reducir al mínimo una circunstancia negativa, 
la amabilidad es la forma en que el amor actúa para aumentar al máximo 
una circunstancia positiva. La paciencia evita un problema; la amabilidad genera una bendición. Una es preventiva, la otra es dinámica. Estas dos caras del amor son las piedras angulares sobre las cuales se construyen los demás atributos. 
El amor te hace amable. La amabilidad te hace agradable. Cuando eres 
amable, las personas quieren estar cerca de ti. Perciben que eres bueno con ellas y para bien de ellas. 
Además, es contagioso. Cuando alguien te demuestra una amabilidad 
genuina, hace que desees devolverle la atención. Sin embargo, una persona 
amable y madura no siempre esperará para responder con amabilidad, sino 
que será la primera en demostrarla. ¿Eres esa clase de persona en tu hogar 
y con tu cónyuge? 
PREGUNTAS 
¿Qué sucedería en tu matrimonio si el pasaje de Efesios 4:32, mencionado antes, se transformara en tu forma de proceder siempre? Considera cómo tu relación vertical con Dios debería guiar y tener un impacto directo en tus relaciones horizontales con los demás.