Escudríñame, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis inquietudes. 
Salmo 139:23 

Responder con enojo suele ser una luz de advertencia que revela que 
algo anda mal dentro del corazón. El enojo puede aparecer de manera 
impredecible y por muchísimas razones. Entonces, somos sabios si 
preguntamos sobre lo demás antes de dejar que el enojo complete los 
espacios vacíos y se salga con la suya. No obstante, también debería 
darnos pie para hacernos algunas preguntas personales. 
¿Mi enojo surge del egoísmo? ¿Acaso Jesús se enojaría en esta situación? ¿Esta luz roja me está haciendo enojar por algo del pasado que ya había prometido perdonar? ¿Estoy confrontando los pecados de mi  cónyuge sin lidiar con los míos? ¿Cómo quisiera que mi cónyuge  respondiera si yo le hubiera hecho lo mismo? 
Con anticipación, decide que los sentimientos de enojo sean un 
disparador automático para comenzar a sondear tu corazón en busca de 
respuestas. Al excavar en lo profundo, puedes descubrir que te estás 
dejando encolerizar por razones equivocadas.
 
PROFUNDIZA 
Lee Lamentaciones 3:39-40 y considera por qué señala que deberíamos dejar de quejarnos y comenzar a examinarnos.