Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y
de dominio propio.
2 Timoteo 1:7

Cuando se promociona una película como historia de amor, suponemos que es principalmente para una audiencia femenina. Si el argumento no tiene peleas, sangre o explosiones, los hombres la evitan con gusto. Sin embargo, el verdadero amor no es sólo cosa de mujeres. Forma parte de la
esencia de la virilidad, y transforma a los hombres en seres fuertes y valientes.
El amor hace que un esposo deje de lado las cosas infantiles y enfrente las responsabilidades para guiar a su familia.
 Lo lleva a defender a su
esposa, a proveer para sus hijos e incluso a dar su vida por ellos si corren peligro. El amor motiva a un hombre a confrontar la injusticia y adoptar posturas apasionadas por lo que cree, como cruzar un océano para pelear por su país.
Jesús fue el hombre con más amor en la tierra y sigue siendo el ejemplo perfecto de virilidad. Con pasión confrontó la maldad, echó fuera
demonios y reprendió a los hipócritas religiosos. Por amor sirvió con abnegación, rescató a los desconsolados y murió voluntariamente por los
pecados del mundo. Los hombres verdaderos adoptan este amor como la fuerza motivadora para hacer con valentía lo que los muchachos apenas se atreven a soñar.

EL DESAFÍO DE ESTA SEMANA
Esta semana, sigue orando así: «Señor, enséñame qué es el verdadero amor y hazme una
persona amorosa».