El SEÑOR, el SEÑOR, Dios compasivo y clemente, lento para la ira y abundante en misericordia y verdad.
Éxodo 34:6

El pueblo de Dios siempre lo conoció como su Creador, su Proveedor y
el Soberano de la creación. Sin embargo, en un momento clave de la
historia –cuando Dios dio la ley en el Monte Sinaí y luego del incidente
del becerro de oro, el Señor le reveló a Moisés otra faceta de su naturaleza: Su paciencia tolerante.
En la escena de Éxodo 34, vista entre la neblina de la gloria de Dios en
la cima de la montaña, sólo vemos a ellos dos. El Señor se apareció frente
a Moisés, y proclamó esta verdad a su paso. No, «no tendrá por inocente al
culpable», pero tampoco demuestra su enojo con rapidez, aunque tendría
justificación para hacerlo. Nuestro Dios es «lento para la ira».
Por esto, es necesaria la paciencia en tu matrimonio: no sólo porque tu
cónyuge se beneficia, sino porque la naturaleza de Dios es ser «compasivo
y clemente». Cuando eres paciente con tu cónyuge, te pareces a tu Padre
celestial.

PROFUNDIZA
Lee 2 Pedro 3:9 y estudia cómo la paciencia de Dios se demuestra hoy en nuestra generación. ¿Por qué Dios demuestra paciencia en lugar de ira? ¿Qué expresa esto sobre su corazón para con nosotros?