Goza de la vida con la mujer que amas, todos los días de tu vida fugaz.
Eclesiastés 9:9

El matrimonio fue diseñado para producir placer. La Biblia señala que
un hombre debería deleitarse en su esposa, y agrega: «que su amor te
embriague para siempre» (Proverbios 5:19). También menciona que el
esposo debería buscar «cómo agradar a su mujer» y que ella debería
buscar «cómo agradar a su marido» (1 Corintios 7:33-34). Dios quiere que
el matrimonio sea placentero para ambos, de innumerables maneras.
Así que, aunque el amor va mucho más allá de las emociones, Dios lo
creó lleno de sentimientos. Hizo que la interacción sexual no fuera sólo
una experiencia reproductiva, sino también placentera. Aunque el
matrimonio es una unión que requiere esfuerzo, no debemos dejar que
pierda su sentido de alegría. Dios quiere que la sonrisa del rostro de tu
cónyuge te haga sonreír.
Estar con la persona que más amas nunca debería transformarse en un
deber o una obligación. Así que, deléitate en lo que Dios ha comenzado a generar y sigue haciendo crecer en ti. No naciste para pelear con tu cónyuge, sino para disfrutar juntos con alegría. Es un punto clave de Dios donde la vida en unión con Él se vuelve abundante.

EL DESAFÍO DE ESTA SEMANA
Busca un proyecto familiar que requiera atención y dedíquense juntos a desarrollarlo.
Hagan lo que puedan para operar como equipo de principio a fin. Propónganse alentarse
mutuamente mientras lo hacen.