¡Que el Señor haga que la mujer que va a formar parte de tu hogar sea como Raquel y Lea, quienes juntas edificaron el pueblo de Israel! […]
Booz tomó a Rut y se casó con ella.
Rut 4:11-13, NVI

El matrimonio vincula familias enteras. Tu relación no es sólo la unión entre tú y tu cónyuge, sino también un puente entre tú y un nuevo conjunto
de padres, hermanos, abuelos y primos; todos ellos pueden tener poco en común contigo, excepto el parentesco que crea el matrimonio.
Sin embargo, considera que este vínculo tiene el potencial de extraer lo mejor de la comunión, el consejo, el apoyo y el amor de las dos familias
para incorporarlo a la tuya. Este lazo también exige que les demuestres toneladas de comprensión, sacrificio y perdón, en un nivel sumamente personal. Es una oportunidad continua para practicar el amor cristiano, y
una influencia edificante hacia los parientes políticos y los familiares en general. Aun cuando haya roces, el amor exige que busques apoyar y
comunicarles vida a estas personas que son parte de la historia, de la esencia y del corazón de tu cónyuge.

EL DESAFÍO DE ESTA SEMANA
Busca un proyecto familiar que requiera atención y dedíquense juntos a desarrollarlo.
Hagan lo que puedan para operar como equipo de principio a fin. Propónganse alentarse mutuamente mientras lo hacen.