Me guste o no, el cambio es inevitable. Come todo el tofu que quieras. Haz ejercicio, bebe mucha agua. Abstente de cafeína. Pero lo sorprendente es que el factor común en una investigación en personas mayores demostró que la longevidad no dependía de lo que comían o bebían, sino de su capacidad de adaptación. El grupo que vivió más tiempo lo logró porque pudo cambiar cuando enfrentó una nueva etapa en la vida, la muerte del cónyuge, o el cambio de ambiente.

Eres parte de un mundo cambiante. Los trabajos cambian. Los hijos se van. Y a veces regresan. Las transiciones suceden una y otra vez. La buena noticia es que cuando Dios viene a tu corazón te da un espíritu nuevo. Todo cambia para bien. Por fuera, las circunstancias pueden no ser las mejores, pero por dentro… eres transformada.