Qué piensan de Dios, por causa de ti, las personas con las que trabajas?
Esta es una de esas preguntas dolorosas, ¿no es así? La verdad es que cuando se enteran de que eres cristiana, las expectativas son más elevadas.
¿Qué piensan de Dios tus vecinos, los miembros de tu comunidad y los 
amigos de tus hijos? A propósito, ¿qué piensan tus hijos acerca de Dios? 
“Sean, pues, aceptables ante ti mis palabras y mis pensamientos, oh Señor, roca mía y redentor mío” (Sal. 19:14). ¿Son palabras amables? ¿Glorifican a Dios? 

Filipenses 4:8 nos enseña a pensar en todo lo verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo digno de  admiración, en fin, todo lo que sea excelente o merezca elogio. ¿Por qué?
 
👌Porque lo que piensas se hará evidente en tu conducta y en tus palabras.
 
Mantén íntegra la fe en tu corazón, y el fruto de tu vida glorificará y servirá al 
Señor. 

Dios, quiero que mis palabras reflejen tu luz a otros. Dame la sabiduría para inspirar, animar, aconsejar, servir y edificar a mi familia y a otros así como también te sirvo y te alabo.