Has pasado un día llevando niños de un lado a otro y aplicando tiempos
fuera? ¿De revisar tareas y cerciorarte del cumplimiento de todas las labores? Si es así, recordarte que tus hijos son una bendición de Dios tal vez no sea lo que debas oír en este momento. O ¿tal vez sí?

El Salmo 127:3 dice: "Los hijos son una herencia del Señor, los frutos del vientre son una recompensa”. El versículo está expresado como una gran exclamación. Los hijos son una bendición, y la maternidad es un privilegio. Dejando a un lado la realidad de un mal día, ¿cómo te sientes respecto a tus hijos? ¿Los valoras?
 
Supongo que así es. A veces simplemente necesitas un pequeño recordatorio.
 
Tus hijos han sido creados a imagen de Dios. Y tú tienes el privilegio de 
enseñarles, instruirles, amarlos, y valorarlos. Quiero animarte en los días buenos y malos porque, como madre que ama y cuida a sus hijos, estás en el centro mismo de la voluntad perfecta de Dios.