Me fascina el día de la fiesta nacional! Es un día de campo, de niños que ríen y juegan, de fuegos artificiales, es toda una fiesta. Sin embargo, el verdadero significado es la celebración de la independencia, la libertad religiosa, la libertad de la tiranía y la opresión. 

Como mujer, esposa, madre y abuela, estoy agradecida por la libertad que tengo para orar abiertamente por mi familia, leer la Biblia sin temor, y defender mi fe. Y así como nuestro país marca su día de libertad en la historia, tú tienes tu propio día de 
independencia, aquel momento en el cual te convertiste en seguidora de 
Cristo. ¡Es algo que debes proclamar!

 Jesús vino para que tú pudieras ser libre. No me refiero a la libertad política, ni siquiera a las libertades  personales que gozas, sino a la libertad del pecado. Sea lo que sea que te depare la vida, recuerda que en Cristo tienes libertad.

Jesús ¡celebro mi día de independencia! Tú me sacaste del yugo del pecado y me trajiste a la libertad de la gracia y la fe. 
Me inclino ante tu misericordia que me inspira a tener un mayor sentido de lealtad y gratitud.
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