“Cuando Dios mira tu vida no busca perfección”. Ya sabemos que nadie es perfecto. ¡Nadie! Romanos 3:10 dice que todos hemos pecado. Todos
hemos desobedecido a Dios. El único hombre perfecto fue Jesús. Aun así, ¿esperas que tu esposo sea perfecto? Si es así, reconsidéralo.
Parte de ser buena madre consiste en ayudar al padre de tus hijos. Anímalo en su papel de cabeza espiritual de tu matrimonio y de tu familia. Cuando apoyas a tu esposo, él puede hacer con mayor libertad lo que Dios espera de él como esposo y padre piadoso.

Señor, dame el aliento para apoyar y ayudar a mi esposo.
Que él pueda sentirse apoyado y respetado en nuestra casa
por medio de mis acciones y mis palabras. Dame el deseo de servir al hombre que tú quieres formar en él.