El hogar es el campo de entrenamiento para la vida, en una manera u otra. 
Proverbios 20:11 dice: “Por sus hechos el niño deja entrever si su conducta será pura y recta”. Abre tus ojos, madre, ¿en qué anda tu hijo o tu hija?
 
Empieza ahora mismo a inculcar a tus hijos las actitudes y las acciones que 
tú quieres ver en ellos. El respeto es fundamental. Si tus hijos te respetan y te honran, y tu posición de autoridad como madre, ellos crecerán respetando todo tipo de autoridad, ya sea en la escuela o en la vida adulta. 

La Biblia promete que sus vidas serán bendecidas y tú serás bendecida continuamente. “Disciplina a tu hijo, y te traerá tranquilidad; te dará muchas satisfacciones” (Pr. 29:17). 

La paz del mañana empieza con la lección que impartes hoy a tu hijo, sea grande o pequeña. 

Dios, cuando veo a mis hijos siendo respetuosos, me hago una idea hermosa de lo que pueden llegar a ser. Gracias por esa dicha y por las dulces recompensas de la crianza.