Cómo aprendiste la hospitalidad? ¿Invitaba tu madre a amigos y conocidos para cenar? ¿Estaba tu casa abierta cuando tus amigos necesitaban un lugar seguro donde conversar y reír? ¡Ese es un gran legado de amor! ¿Lo comunicas también a tus hijos?

Hebreos 13:2 dice: “No se olviden de practicar la hospitalidad”. Hay un dicho sabio: “El amor tiene manos para ayudar a otros. Tiene pies para acudir al pobre y al menesteroso.

Tiene ojos para ver la miseria y la necesidad. Tiene oídos para oír los suspiros y sollozos”. Ora pidiendo un corazón que se interese en los demás, unos ojos que vean, un alma compasiva, recursos para proveer y compartir, manos abiertas y energía para servir. Pide a Dios que obre en ti y abra tu corazón y tu hogar a quienes lo necesitan.

Oremos 🙏🏻
Dios, si me alejo de tus prioridades para mí, dame un recordatorio para volver al orden correcto. Sé que cuando te doy el primer lugar en todo lo que hago y busco, invierto en el bienestar y en el futuro mío y de mi familia.