Dos ranas, una optimista y otra pesimista, cayeron al mismo tiempo en dos vasijas que contenían leche. La rana pesimista dice: “No puedo salir de este cacharro, porque las paredes son muy lisas. No puedo respirar en la leche, voy a asfixiarme, estoy perdida.” Y, en efecto, se asfixia y muere.

La rana optimista no sabe tampoco que hacer; pero como es optimista trata de hacer algo y se agita en todos sentidos. Como se esta moviendo continuamente, bate la leche con tanto vigor que esta se transforma en mantequilla. La rana entonces se sienta sobre la mantequilla y puede respirar libremente.

Esto prueba que quien posee un carácter optimista hace siempre algo, aun cuando no sepa que hacer para salir en una situación difícil; pero sigue luchando y confiando en Dios y el es poderoso para hacernos “mas que vencedores.”

Eclesiastés 9:10, Romanos 12:11; 13:11, Efesios 5:14.