De Repente estás en un río hermoso se ve pasivo hay mucha paz, toda esta tranquilo, no puedes ni imaginar que algo salga mal.

 La tormenta ya pasó y todo marcha bien, envías a los niños a la escuela, tienes comida en la nevera, sientes que tomas un respiro, y das gracias a Dios por haberte dado las fuerzas para resistir y vencer, cuando de repente; te visualizas en ese río tan calmado y vez a la distancia que algo enorme se acerca casi abraza todo el río y es una enorme ola parecido a un sunami, estas confundido no lo puedes entender a penas y te repones de la batalla anterior tratas de salir lo más rápido del agua y te encuentras con que para escapar del peligro tienes que subir una cuesta, no hay otra salida.

y así muchas veces el creyente se encuentra pasando una oleada apenas alcanza a respirar y no se imagina que viene una ola mayor, y cuando piensa que nada puede ser peor no ve una salida, lo único que queda es un camino hacia una cuesta que por cierto no se ve nada facil de subir.

Al ser humano siempre le va a costar buscar a Dios como primera instancia, siempre querrá optar por la salida más sencilla, no se porque tiene el pensamiento de que no lograrán  subir.
A de ser porque cuando llega la desesperación y la angustia cuesta poner la mirada en Jesús, correr a él a través de la oración, de seguro que una vez que empiezas a subir no lo harás solo Dios estará contigo a tu lado.
Es subiendo a la presencia de Dios a través de la oración que podrás estar seguro no importa el tamaño que tenga nuestro adversario sube.