"En cuanto a mí, veré tu rostro en justicia; estaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza." Salmo 17: 15 




Que preciosa porción de la palabra de Dios, 
cuando verdaderamente anhelamos caminar en su camino, 
cuando no importa lo que dejamos atrás, placeres, riquezas, comodidad 

sea lo que sea, solo queremos agradar a Dios, reconociendo 
que por nuestras fuerzas no hubiera sido posible, porque es una realidad 
que estamos atestados de tanta publicidad que invita a vivir una vida desenfrenada
y cuando pensamos que hemos llenado nuestros vacíos nos damos cuenta 
de que seguimos igual de vacíos o peor, aun el creyente lucha con mantenerse alejado 

de la corriente de este mundo, pero solo con la ayuda de Dios
podemos vencer ante tanta influencia, pero cuando descansamos en Dios 
y confiamos en el poder del Espíritu Santo actuando con poder en nuestras vidas,
limpiándonos constantemente de todo lo que decimos, vemos o escuchamos 

porque somos conscientes de que todos los días le fallamos, 
vamos formando nuestro carácter al carácter de nuestro Señor Jesús,
y cuando lo digo así me refiero a que a pesar de que muchos le dieran la espalda 
el amaba, aún cuando le escupieron el amaba, nada pudo contaminar su corazón

ni lo llenó de ira para vengarse de otros, nada le llenó de amargura 
como para derramarse en odio, el nos enseño a que se puede confiar
aunque no veamos cuando caminamos con nuestra mirada confiada 
de que veremos su rostro.
De que pronto en un abrir y cerrar de ojos estaremos con Él y seremos transformados de gloria en gloria pareciendonos cada vez más a nuestro Señor.
©Mujer Vaso Frágil pero Firme
En esto pensad