Estas casi siempre enojada, gritas con frecuencia, nada te hace chiste, por un momento estas bien pero si algo no salió como esperabas, es mejor que todos salgan corriendo pues saben que puedes transformarte en el hombre hull versión mujer.


Tal vez no te veas identificada con este ejemplo pero quizás conoces a alguien así.
A eso se le llama amargura, la amargura está generalmente asociada con la agresividad y el rencor, es una cosa horrible, estoy segura que la persona no quiere estar así, sino que ya a nada le da sentido, te das cuenta de que una persona esta en amargura porque es una persona que constantemente se queja, que constantemente murmura. veamos los siguientes pasajes






Si doy rienda suelta a mi queja y a la amargura que llevo dentro,
es porque estoy cansado de la vida.
Job 10:1


Podemos ver también que la amargura trae consecuencias, ya que enferma el alma y ésta se exterioriza en el cuerpo físico, por ejemplo  como la artritis, úlceras, insomnio, el cáncer, migrañas, dolores de espalda en fin.  
Se llenó de amargura mi alma,
Y en mi corazón sentía punzadas.
Salmos 73:21

La amargura no se va sola, sabes que la amargura pueden matarte, ella no se muere sola, a ella  hay que matarla.
Hay muchas cosas que causan la amargura en nosotros, puede ser situaciones en nuestra vida que no podemos cambiar, cuando alguien nos ha herido emocionalmente, la amargura empieza por una ofensa, pero hay algo más, mira lo que dice el pasaje siguiente.

Que no haya entre ustedes ni hombre ni mujer, ni familia ni tribu, que abandone hoy al Señor nuestro Dios por adorar a los dioses de esas naciones. Que ninguno de ustedes sea como una planta de raíz amarga y venenosa.
Deuteronomio 29:18

Esto me dice a mi que una de las cosas que puede en nosotros traer amargura es el alejarnos de Dios, y no solo que venimos a ser amargados sino que llegamos a producir veneno para otros y el veneno enferma el veneno mata, el veneno es el fruto de la amargura.
La forma en que podremos matar a la amargura es  pues acercarnos  nuevamente a Dios pues el nos espera con los brazos abiertos para ayudarnos, además el golpe fulminante en contra de la amargura es perdonar la ofensa y esto solo se logra con la ayuda de Dios.