Después miré, y me levanté y dije a los nobles y a los oficiales, y al resto del pueblo: No temáis delante de ellos; acordaos del Señor, grande y temible, y pelead por vuestros hermanos, por vuestros hijos y por vuestras hijas, por vuestras mujeres y por vuestras casas.
Nehemías 4:14
Cada mujer y cada hombre sueña con tener la familia perfecta, todo parece llevar hacia esa meta, no hay tantas responsabilidades, aún no nacen los hijos aunque los esperan con ancia, en el hogar están empezando a convivir cuando pequeños he insignificantes defectos se van encontrando.
Al pasar el tiempo vienen los hijos, vienen mas responsabilidades y las presiones económicas no se hacen esperar, y quizás no todo se vea como el hogar perfecto, las diferencia entre parejas las hay en las mejores familias, pero no podemos ignorar que hay un enemigo de las familias y que procura ocupar a los integrantes en la familia ya sea a través de la publicidad que tanto bombardeo lleva a las mentes de nuestros jóvenes, incluso aún el tiempo en el trabajo es prolongado con tal de que el esposo o la esposa no tengan un tiempo de oración por su familia, es necesario que demos prioridad a lo que en realidad merece prioridad, si lo hacemos así, podremos ver mas claramente para así caminar en pos de la voluntad de Dios y aunque no exista el hogar perfecto se puede vivir en armonía, si tenemos a Cristo como centro en el hogar.
Cuando administramos nuestro hogar teniendo en cuenta la importancia de un tiempo devocional, dándole la prioridad a ese tiempo para orar por la familia, pueden continuar las mismas presiones, pueden tener otras dificultades, pero tendrán la paz de Dios en medio de todas las cosas.
Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado.
Isaías 26:3
©Mujer Vaso Frágil pero Firme
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